Pero los mayores avances, están en lo que no se ve:
ahora ASIMO puede ser considerado un "robot autónomo" más
que un "robot automático",
dado que puede integrar mejor la información
que recibe del exterior a través de cámaras
y sistemas de
reconocimiento de personas (caras) y voz.
Basta con que el operador le indique lo que debe hacer para que el carismático androide realice complejas secuencias de movimientos con fin de solucionar el objetivo planteado.
Del
mismo modo, si ASIMO se encuentra con algún problema es capaz incluso
de
detenerse para interactuar con las personas que haya a su alrededor, y
además
puede reconocer varias voces a la vez, como hacemos las personas. No está nada
nada mal para un robot de un metro veinte.