Como a medio mundo ¡a mí también me gusta ver fotos! Me seducen los
álbumes con fotos color sepia o a todo color. Es un disfrute que en las
manos te quede algo de polvo y de pegamento. Claro, ahora los álbumes
son digitales -así como las fotos- y los vemos a través de este chunche.
El Maestro Hermilo Vives dice que las fotos impresas actuales tienen
una caducidad, poco a poco van perdiendo sus características de color.
Hace una semana, Tony Carboney -integrante del Consejo de la Crónica, de
Comitán- nos enseñó a Pepe y a mí, una foto de principios del siglo
pasado y estaba impecable, conserva el brillo que tuvo el primer día.
Pero, bueno, ante esa calidad ahora impera la celeridad. Antes la
paciencia se ponía a prueba, hoy, al instante tenemos la imagen en
pantalla y en papel, además de que podemos mandar (en el mismo instante)
la foto al pariente que radica en la parte más lejana del mundo.
En
una ocasión leí un manual de Tao y leí uno de los preceptos: "No te
tomes fotos con gente famosa". Desde entonces trato de seguir al pie de
la letra dicho precepto porque se me hace algo muy digno y humilde.
¿Para qué buscar la foto al lado de Mario Vargas Llosa si éste nunca ha
sido gente de tu barrio, de tu colonia, si nunca ha sido tu compa con el
que te llevás de cuartos hasta mañana? Cuando alguien (con fama local)
me llama para una foto me acerco, por supuesto, porque el precepto
también, sin decirlo, incluye la sentencia de "procurar no ser mamila".
Una
vez, realizando un trabajo en San Andrés Larráinzar, me topé con el
siguiente letrero: "No amarrar animales en este lugar", entonces le pedí
a mi compañero de chamba que me tomara una foto. Me quité el cinturón,
lo enredé sobre mi cuello y el otro extremo lo trabé en una rama del
árbol y ¡el prodigio se cumplió! Siempre he sido rebelde.
Ayer pasé
por la tienda de doña María Elena y miré el escenario que ella creó al
frente de su tienda (es maravilloso porque en la banqueta, que es muy
generosa en ancho, ella colocó una banca para que los caminantes
agotados puedan descansar un rato). Entiendo que Doña María Elena colocó
estos monigotes como una manera de celebrar a los muertos enredados en
el "jalowín". Es una prueba más de ese maravilloso sincretismo del que
hablan los expertos. Me acordé del letrero de San Andrés y le pedí a
Paty que me tomara una foto al lado de esos monigotes, sólo para decirme
un poco que el mundo está lleno de ellos y que, en el fondo o en la
superficie, todos tenemos un poco de ese misterio encerrado detrás de
máscaras.
¿Por qué subo mis fotos a este álbum? ¿Será vanidad o será
la simple gana de compartir con los otros, por si a los otros les gusta
también mirar álbumes de fotos?
El Maestro Hermilo dice que las
fotos digitales, poco a poco, van perdiendo su color. Estoy seguro que
en este chunche no pierden esa gracia, pero pregunto ¿hasta cuándo
permanecerán acá? La humedad no las deteriorará y se supone que nunca se
extraviarán en alguna mudanza (he perdido muchas fotos de mi infancia
en cambios de casa), pero, por ejemplo, en el 2040 (apenas treinta años
después) estos álbumes digitales ¿sobrevivirán?
Prof. Alejandro Molinaro Torres
Nació en Comitán, Chiapas (1957).
Estudió la licenciatura en Lengua y literatura Hispanoamericana, en la
Universidad Autónoma de Chiapas.
Premio Estatal de Caricatura Política.
Premio Estatal de cuento.
Becario del Centro Chiapaneco de Escritores.
Becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes.
Mención Honorífica del Premio Sureste de Poesía "José Gorostiza",
Mención Honorífica del Premio Estatal de Poesía "Enoch Cancino
Casahonda" (2010).
Diplomado en "Acción y Desarrollo Cultural", por el Museo de San Carlos,
México, D.F.
Escribe la columna "Arenilla", misma que se publica en el periódico "El
Heraldo de Chiapas", los días lunes, miércoles y viernes.
Visita su blog:
http://areni-ya.blogspot.com